MOMENTO DE CAMBIOS
Hoy me levanté temprano, salí a la calle y fui a comprar el pan para mi hogar. En mi camino vi a personas vestidas con ropa casual y todas con diferente estilo, pero que en esencia poseían el mismo 'look', obligados a esta tendencia impuesta por un virus que acecha, por un virus que no entiende de razas, nacionalidades ni géneros.
Luego de un buen aseo, una pequeña introspección, y de haber disfrutado del desayuno con la familia, me dispuse a luchar por mí.
En lo personal: fue un día productivo, sin embargo, me quedaba una sensación de insatisfacción. Decidido a averiguar si esto solo me ocurría a mí, comencé a llamar a mis jóvenes amigos, algunos no tan amigos, pero contemporáneos conmigo. En unos encontré que había comodidad por estar en cuarentena y poder disfrutar del ocio el 100% de su día, en otros encontré impaciencia por no poder salir, pero que, sin embargo, lidiaban contra eso gastando sus energías con las facilidades de ocio que nos ofrece el Internet y las nuevas tecnologías.
En un inicio sentí decepción, porque no podía entender que unos chicos extraordinarios y talentosos solo estén pensando en matar el tiempo, como si se tratara de vacaciones; olvidándose de lo que está aconteciendo día a día a su alrededor. Pero mientras las conversaciones iban y venían, encontré en esa misma decepción, la motivación que buscaba. Tenía que ayudarlos a despertar todo su talento, para que juntos podamos contribuir de alguna manera y sacar adelante a este país.
País que lucha por resistir ante esta nueva adversidad que está afectando al mundo, país que necesita el apoyo de todos para encontrar nuevas soluciones, porque este enfrentamiento es tarea de todos y es necesario que todos los jóvenes se dispongan a tomar las herramientas correctas y hacerle frente desde todas las áreas, desde todos los campos, que se empiece a manejar el Internet como herramienta de estudio y no solo de entretenimiento.
Pero en esta búsqueda también aparecieron jóvenes dispuestos a contribuir; así luchar por este pueblo. Además de otros jóvenes, que a pesar de aún se encontrarse dormidos, decidieron levantarse. Algunos más que otros, pero es un comienzo y toda señal de cambio es buena.
Comienzo a creer que está sociedad no está podrida, que hay esperanzas en este pueblo lleno de culturas riquísimas.
El mundo está cambiando y debemos ser parte de ese cambio, sentar las bases para los jóvenes que vienen detrás y tener un mejor futuro como sociedad peruana, como sociedad latinoamericana.
LA TILDE
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